PHOENIX – Los ingresos de Ivone Rubio, una madre cabeza de familia que reside en Arizona, son el principal sustento para su familia de seis.
En su hogar, donde el dinero alcanza apenas cada mes, recibir beneficios de alimentos, también conocidos como estampillas de comida, ha sido un apoyo fundamental.
“La verdad sí ayuda mucho”, dijo. “Sobre todo ahorita que todo está tan caro, pues sí lo necesita uno”.
Dos jueces federales dictaminaron el viernes que el gobierno del presidente Donald Trump debe continuar pagando estampillas de comida a las millones de familias en el país que iban a ser afectadas por una suspensión en los beneficios anunciada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos luego del cierre del gobierno.
Según un anuncio del departamento publicado el 24 de octubre, los fondos para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP por sus siglas en inglés, se iban a agotar el 1 de noviembre. Rubio estaba entre las más de 850.000 personas en Arizona que podrían verse afectadas por la pérdida de sus beneficios.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos previamente había publicado un plan para mantener el programa en funcionamiento mediante fondos de emergencia, pero en su último memorándum, el departamento cambió esa postura, afirmando que las reservas para contingencias “no están legalmente disponibles” porque el Congreso aún no ha proporcionado fondos para el nuevo año fiscal.
Sin embargo, el juez John J. McConnell, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Rhode Island, y la jueza Indira Talwani, del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Massachusetts, dictaminaron el viernes que el gobierno de Trump debe utilizar los miles de millones de dólares disponibles en fondos de emergencia para continuar distribuyendo los beneficios de comida.
El veredicto viene luego de que 25 estados, incluyendo Arizona, demandarán al gobierno estadounidense por la inminente suspensión de los beneficios, acusando a la administración Trump de congelar ilegalmente la ayuda.
A pesar de los fallos de las cortes federales, millones de estadounidenses aún podrían sufrir retrasos en sus beneficios, cuya distribución estaba programada para el sábado. Además, aún no está claro si los beneficiarios recibirán la cantidad completa o parcial de lo que reciben regularmente.
La administración Trump tiene hasta el lunes para tomar una decisión y explicar cómo dará continuidad a los beneficios, según la orden de Talwani.
La fiscal general de Arizona, Kris Mayes, quien estaba entre los demandantes, criticó a la administración Trump por haber intentado congelar la ayuda.
“Están, literalmente, privando del acceso a alimentos y atención médica a millones de estadounidenses”, declaró Mayes en una conferencia de prensa el martes. “Esta crueldad es totalmente innecesaria… El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) reconoció reiteradamente que SNAP contaba con fondos de contingencia para el pago de beneficios”.
Según Mayes, alrededor de una de cada ocho personas y uno de cada cuatro niños en Arizona reciben beneficios de alimentos. En condados rurales como Gila y Apache, la mitad de las familias cuentan con estos beneficios para hacer sus compras, afirmó.
En septiembre, las familias beneficiarias del programa recibieron $360 en promedio para comprar alimentos.
“Sabemos que la mayoría de los arizonenses simplemente no tienen $360 adicionales al mes”, dijo Mayes.
‘O comemos o pagamos facturas’
Seis días a la semana, Rubio se levanta cuando el sol todavía no asoma, a las 5 a.m., para ir a trabajar en labores de limpieza. Regresa a su casa cuando comienza a anochecer, alrededor de las 6 p.m.
A pesar de las largas jornadas de trabajo, Rubio confesó que a veces el dinero no es suficiente.
“Ha sido bien difícil”, dijo Rubio. “Había tiempos en que no alcanzaba (el dinero)… Por eso apliqué a los beneficios”.
La suspensión, aunque sea temporal, de los beneficios llega en un momento especialmente difícil para Rubio y su familia. Su hijo mayor, quien contribuía con algunos gastos, perdió su empleo hace tres meses, golpeando significativamente la economía del hogar.
Desde entonces, Rubio ha estado acumulando facturas sin pagar. Y a medida que las deudas crecen, la incertidumbre ante los cambios en los beneficios de comida es aún mayor.
“No te imaginas, estoy bien estresada”, dijo Rubio. “Anda uno ahora quebrándose la cabeza –o comemos o pagamos billes”.
María Carrillo, otra madre de familia del área de Phoenix, dijo que el retraso de los beneficios también representa un duro impacto para su familia.
Carrillo vive con tres de sus hijos, su nieto de 8 años, y su esposo, quien siempre había sido el principal proveedor en el hogar.
Pero hace cuatro meses su esposo, quien trabajaba en construcción, se quebró un pie luego de caer de una casa, lo que le ha impedido volver al trabajo.
Desde entonces, el hogar de Carrillo ha dependido únicamente de los ingresos de su hija de 19 años.
“Nos afecta bastante eso, porque nomás mi hija es la que está costeando todo”, dijo Carrillo. “Entonces eso a nosotros, que nos quiten momentáneamente la ayuda, pues sí nos afecta”.
Carrillo, quien hace las compras en su hogar, explicó que usualmente los beneficios de SNAP cubren la mayor parte del mercado, y que solo tiene que poner una pequeña cantidad de su bolsillo para completar los gastos de alimentos.
Sin embargo, desde que recibió un mensaje de texto informándole que sus beneficios serían suspendidos a partir de noviembre, comenzó a fijarse más en los precios del supermercado, afirmó.
“Todo bien carísimo”, dijo Carrillo. “Si hoy vas a la tienda, una libra de carne te cuesta $7… Todos los precios están muy altos”.
Carrillo confesó que se siente especialmente preocupada por su nieto, quien también depende de la ayuda alimentaria.
“Piensen en los niños”, fue el mensaje de Carrillo para los oficiales de gobierno. “Uno como quiera, comemos lo que sea, pero los niños no”.
‘Un balde de agua helada’ para familias de bajos recursos
Reina González, directora de Helping Families in Need, una organización en Arizona que ayuda a familias a solicitar programas como SNAP y AHCCCS, dijo que han recibido una ola de llamadas de familias preocupadas y confundidas acerca del cambio en los beneficios.
“Muchas personas nos llaman… preguntan de que cómo les va a afectar en el futuro”, dijo González. “Se quejan de que no van a recibir la ayuda este mes, preguntan que cuándo van a dar los beneficios otra vez. O sea, las cosas que nosotros no sabemos todavía”.
González afirmó que este año ha visto un aumento en el número de solicitudes para beneficios de alimentos, lo cual ella atribuye al aumento en los precios.
En los últimos meses, la organización ha ayudado a llenar entre 400 y 500 solicitudes mensuales, dijo González. De esas, alrededor de la mitad son para estampillas de comida.
“Son personas de bajos recursos”, comentó González. “La mayoría de ellos que nada más el esposo trabaja, y pues están pues pasándola duro en estos tiempos, ahorita que todo está caro”.
Mayes dijo que espera que el gobierno restituya los beneficios a las familias afectadas antes del fin de mes.
“No me quedaré de brazos cruzados mientras las familias de Arizona pasan hambre”, dijo Mayes. “Quitarles la ayuda alimentaria a las familias de bajos ingresos mientras los aranceles de Trump encarecen aún más los productos básicos es simplemente cruel”.
El Departamento de Seguridad Económica de Arizona, que administra SNAP en el estado, está dirigiendo a los beneficiarios que necesitan asistencia inmediata a los bancos de alimentos locales en tanto que el gobierno reanuda las ayudas.
Rubio dijo que aunque la noticia de la suspensión de los beneficios cayó como “un balde de agua helada” para su familia, dijo que fue una sorpresa más entre las muchas que ha vivido en meses recientes.
“Nos llevamos cada sorpresa, ya ni sabemos qué sorpresas nos espera”, dijo. “Esperemos que después de tantas cosas venga algo bueno”.

