PHOENIX – Cuando Andrés Cano elabora pan desde su casa en Laveen, revive los días de infancia en que ayudaba a su madre en la cocina, preparando platos colombianos que hoy inspiran su emprendimiento.
Desde que creó su negocio, Andres Candough DoughVine Bread, tuvo muy claro que quería incluir diversos sabores que lo conectaran con la creciente comunidad colombiana en el Valle.
“Lo que puedo hacer es tomar recetas colombianas”, recuerda haber pensado cuando su panadería era apenas un plan. “O diferentes recetas con que yo crecí … y hacer diferentes panes que serían a la cultura mía, y de verdad incorporar la cultura colombiana”.
Algunos de los platos que más le gustaba cocinar con su madre, originaria de Barranquilla, eran la mojarra frita con arroz de coco, la ensalada de aguacate con limón y la carne guisada con frijoles. Esos sabores de hogar, dijo Cano, hoy le dan identidad a sus productos y han sido parte del éxito de su negocio.
“Lo que me encantó de cuando estaba yo chiquito, que era cocinar, lo incluyo haciendo el pan”, dijo. “Eso ha traído a la gente, porque ven eso como algo diferente”.
El emprendimiento de Cano es parte de una ola de negocios colombianos que, desde cocinas caseras y camiones de comida, están llenando un vacío cultural en el Valle y ofreciendo a una comunidad en crecimiento un sabor de hogar que antes era difícil de encontrar en Arizona.
Negocios en Phoenix brindan identidad cultural a una comunidad en crecimiento
Según cifras de 2021 del Centro de Investigaciones Pew, alrededor de 1,4 millones de colombianos viven en los Estados Unidos.
Aunque no existen cifras oficiales del número de colombianos en Arizona, el vicecónsul Edison Porras del Consulado de Colombia en Los Ángeles dijo en una de sus visitas recientes a Phoenix que es evidente el crecimiento de la comunidad en Arizona.
“Después del COVID, se evidenció una oleada de migración de parte de colombianos hacia los Estados Unidos, y Phoenix, hemos notado, que es uno de los lugares donde más ha tendido a asentarse la comunidad colombiana”, dijo Porras. “Sin lugar a dudas, sí se puede pensar que la comunidad colombiana en Phoenix ha crecido bastante en los últimos años”.
Ese crecimiento ha despertado la necesidad de encontrar oasis culturales donde los sabores, los acentos y las costumbres se convierten en un refugio. Para muchos, la comida ha sido el puente para mantener vivas sus raíces.
Colombia es un país diverso en paisajes, etnias, culturas y tradiciones. Esa riqueza se refleja también en su gastronomía, con platos típicos que varían de región en región y que mantienen viva la esencia cultural en el corazón y el paladar de los colombianos —incluso de quienes viven lejos de su tierra.

El negocio de Cano cuenta con cientos de clientes que vienen de todas partes del Valle buscando esos sabores de hogar. Además, vende su pan en eventos, ferias, mercados de agricultores, y colaboraciones con otros restaurantes y negocios.
“El enfoque mío como compañía es la comunidad”, dijo Cano. “Quiero unir la comunidad, mostrar el amor colombiano con el que uno cocina y que uno tiene como persona”.
Un similar anhelo de revivir esos sabores tradiciones desde el extranjero, lo demuestra Iván Darío Pedraza, quien hace dos años creó Don Lechón, un negocio que busca recrear con fidelidad los sabores de la lechona típica del Tolima.
Su emprendimiento se ha popularizado rápidamente en eventos y ferias, donde las personas le han expresado entusiasmo de ver negocios colombianos como el suyo introduciendo la comunidad colombiana a un escenario gastronómico en el que había estado casi ausente.
Para Pedraza, preparar lechona no es solamente ofrecer un plato típico, sino también una manera de conectar con la comunidad colombiana en Arizona.
“Siempre me ha gustado la idea de crear, y pues qué mejor que crear lo que le gusta a la gente comer”, dijo Pedraza. “Ayudarnos unos a los otros, y más en un país extraño, siempre lo he tomado como parte de lo que uno debe hacer. Yo creo que si uno está acá, es para ayudar a los demás”.
A pesar de llevar más de 30 años fuera del país, Pedraza dice que él mantiene vivas sus raíces colombianas.
“A mí todo el mundo me dice que yo no pierdo la esencia de ser colombiano. Yo creo que ningún colombiano debería perder la esencia, porque eso es muy rico”, dijo Pedraza. “Es chévere que la gente vea que la gente colombiana tiene cosas buenas que ofrecer”.
Sin embargo, no todo ha sido fácil, explicó Pedraza, pues encontrar los ingredientes con la calidad y características de la receta original ha sido un reto.
“No fue como lo más cercano a lo que a lo que sabemos, a lo que sabe la lechona en Colombia, porque aquí es difícil encontrar un cuero que tenga las características que tiene el cuero de Colombia preparado”, dijo Pedraza.
Eso lo ha llevado a importar insumos de otros estados, investigar proveedores e incluso innovar con técnicas culinarias, bajo la meta de crear un producto con altos estándares de calidad que se acerque lo más posible al sabor auténtico de la lechona.
“Se perfecciona a medida que uno va haciendo todo eso”, dijo Pedraza. “La idea es acercarnos a un sabor más autóctono, incluso desde tan lejos que estamos de la tierra”.
Pedraza dijo que su sueño es algún día poder establecer su local de lechona colombiana donde pueda atender a la comunidad.
“La gente dice bueno, a ver, ¿para cuándo el local?”, dijo. “Me imagino que la gente recibiría un local físico con agrado, porque la gente ya conoce a Don Lechón”.
Grupo colombiano ofrece conexión cultural en Tucson
En Tucson, aunque no existen restaurantes colombianos, hay una organización que cada año brinda un refugio cultural y gastronómico a los colombianos que residen en la ciudad del sur de Arizona.
Club Colombia es una organización sin ánimo de lucro que vende comida colombiana como arepas, empanadas, jugos naturales y en ocasiones postres, durante el evento anual Tucson Meet Yourself, un festival gratuito que ofrece un amplio rango de comida étnica y otras muestras culturales.
Angela Roll, presidenta de la organización, dice que su puesto tiende a ser uno de los más buscados cada año, tanto por colombianos como por no colombianos.
“La comunidad nos recibe muy bien, a la gente le encanta ver que hay Club Colombia”, dijo Roll. “Hubo un par de años que no participamos, y todo el mundo dijo: ‘¿dónde está el Club Colombia? Queremos comer la comida de Colombia. Queremos saludar a los colombianos’. Son muy animados, y nos apoyan mucho”.
Roll dice que el puesto de comida ha ofrecido a la comunidad una manera de conectar con la cultura colombiana y probar sabores y platos que no son fáciles de encontrar en la ciudad, por lo cual esperan con ansias el evento todos los años.
“Aunque nos vean solamente una vez al año, con vernos una vez al año y comer sus empanadas, sus arepas, su papa chorreada, son felices”, dijo.
La organización lleva más de 40 años participando en el evento anual, y el dinero que obtiene de las ventas de comida lo dona a organizaciones caritativas en Colombia, México y Estados Unidos.
Roll dijo que lo que más le emociona de participar en el evento cada año es tener la oportunidad de reencontrarse con otros colombianos y compartir con ellos.
“Lo que más me gusta es socializar con la gente. Siempre digo, ‘qué rico saber todos los chismes, preguntar a la gente cómo están, cómo están sus familias’”, dijo Roll.
Para Roll, Club Colombia se convirtió en una familia que la acogió cuando ella aún era reciente en el estado y aún no conocía a otros colombianos. Ahora ella busca ofrecer ese mismo sentido de hogar a otros colombianos.
“Club Colombia es hermandad y cultura. Yo les digo a ellos, ‘ustedes son mi familia aquí’”, dijo. “El apoyo entre nosotros es bastante, porque llevamos mucho tiempo juntos”.
Para muchos colombianos en Arizona, espacios como Club Colombia, Don Lechón o DoughVine Bread, no son solo negocios que venden sus productos en eventos o festivales, son un recordatorio de que, sin importar la distancia, la esencia de ser colombiano se mantiene viva en cada receta compartida y en cada encuentro alrededor de la mesa.

