‘Haga cola’

In English

Convertirse en ciudadano estadounidense es más que una solicitud. El proceso es largo, arduo y viene con algunas dificultades en cada paso.

Reportajes y fotos por Chloe Jones, Especial para Cronkite Noticias

 

 

PHOENIX – Cuando los inmigrantes hablan sobre convertirse en ciudadanos estadounidenses, a menudo se les dice: “pónganse en línea”. El gobierno estadounidense ofrece una guía que contiene 10 pasos a seguir para aquellos que cumplen los requisitos para la ciudadanía, algo que puede ser visto como una manera de ponerse en línea. Pero la línea no siempre es recta. Por ejemplo, una persona que se casa con un ciudadano estadounidense no necesita esperar tanto tiempo como alguien que llegó al país con una visa de trabajo. Hay también dificultades y límites personales que acompañan cada paso y pueden causar que una solicitud de ciudadanía se paralice o, a veces, tenga que empezar de cero.

Necesita tener una tarjeta verde


Para ser elegible de solicitar la ciudadanía, un inmigrante debe ser residente legal permanente y tener una tarjeta verde por cinco años o estar casado con un ciudadano estadounidense por tres años. Una tarjeta de residencia algunas veces toma más de un año para adquirirla.

Necesita hablar inglés


Para muchas personas, aprender inglés es la parte más difícil del proceso, especialmente si son adultos o si su primer idioma no es un idioma romántico.

Necesita entender cómo trabaja el gobierno


Las dificultades de aprender educación cívica van de la mano con las dificultades de aprender el idioma inglés. Aunque puede ser fácil memorizar las respuestas para la prueba de ciudadanía, los entrevistadores frecuentemente piden a los candidatos a ciudadanos definir algunas de las palabras que utilizaron en sus respuestas y explicar por qué las escogieron, así que puede ser más difícil articular sus pensamientos para aquellos cuyo primer idioma no es el inglés.

Necesita llenar un formulario largo


Es un formulario de 20 páginas que todo inmigrante tiene que completar al presentar su solicitud de ciudadanía. Desde 2019, la tarifa de solicitud es de $725, un costo muy alto para muchos.

A parte del costo, muchos contratan abogados para ayudarles a llenar dicho formulario porque no se sienten capaces de comprender el lenguaje técnico en el cual está escrito.

Cuesta dinero


Para obtener una excepción y no tener que pagar o pagar menos que los $725 del costo de la solicitud, los aspirantes a la ciudadanía tienen que cumplir con ciertos lineamientos del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Esta tarifa puede ser difícil de cubrir para los inmigrantes que no cumplen con esos requisitos, y no tienen ingresos extras para solventar ese costo.

En noviembre, la administración del presidente Trump propuso subir la tarifa de solicitud a $1,170 para el próximo año y poner fin al programa que ofrece tarifas reducidas para personas de bajos ingresos.

Necesita tomarse las huellas digitales


El costo de sacarse huellas digitales está incluido en la tarifa de solicitud de ciudadanía de $725. Pero los aspirantes a ciudadanos tienen que pagar por las fotos de su pasaporte. Además, a su entrevista de ciudadanía, tienen que traer consigo el papeleo que entregaron con su solicitud de permiso de residencia y una copia del permiso de residencia.

Tiene que tener éxito en su entrevista


Es durante la entrevista cuando se determina si un aspirante a la ciudadanía podrá naturalizarse estadounidense. Es aquí cuándo las habilidades lingüísticas son evaluadas y toman la prueba de conocimiento sobre civismo. El proceso puede ser agradable o estresante, dependiendo del entrevistador. Al final de la entrevista, el solicitante recibe la aprobación —o negación— de su solicitud de ciudadanía.

Tiene que hacer el Juramento de Lealtad


La ceremonia de ciudadanía es agendada 30 días después de una entrevista exitosa. Es en este día que hace que el largo, arduo y caro proceso de naturalización valga la pena. Normalmente, las ceremonias ocurren en cortes federales, pero algunas veces suceden en lugares especiales, como el Gran Cañón y la Isla Ellis en el puerto de Nueva York. En general, hay personas listas para registrar a los nuevos ciudadanos para votar cuando termina la ceremonia.

Conclusion


Los ciudadanos naturalizados tienen los mismos derechos que los ciudadanos nacidos en los Estados Unidos, con excepción de uno: No podrán postularse a la presidencia o vicepresidencia. Al naturalizarse, un ciudadano gana el derecho de votar.

"Sé que muchos de ustedes están llorando lágrimas de felicidad, pero algunos de ustedes también pueden estar llorando lágrimas de tristeza", dijo el juez federal Douglas L. Rayes en una ceremonia de naturalización el 27 de septiembre. "Porque ustedes representan a los familiares quienes quisieron convertirse en ciudadanos estadounidenses en el pasado, pero no tuvieron éxito. Felicito a cada uno de ustedes".

Necesita tener una tarjeta verde


Felipe Ochoz, 41, Colombia

Estudiantes universitarios en los Estados Unidos frecuentemente se estresan con su búsqueda por trabajo después la graduación. Felipe Ochoa tuvo que hacerlo mientras corría en contra el reloj.

Llegó en los Estados Unidos desde Colombia en el 1997, por medio de un program de intercambio patrocinado por el Rotary Club, y se graduó de Michigan Tech University. En seguida, ingresó en la maestría en ingeniería en Arizona State University ya que, en su opinión, las oportunidades de trabajos para ingenieros en los Estado Unidos son más abundantes que en Colombia.

Recibió una visa de trabajo especial llamada Capacitación Práctica Opcional, que le permitió trabajar en los Estados Unidos por un año después que terminó su posgrado. Pero porque quería quedarse por más tiempo, Ochoa tuvo que encontrar un empleador dispuesto a patrocinar su permiso de residencia.

Fue ahí que sus frustraciones comenzaron.

Ochoa dijo que envió inúmeras aplicaciones de trabajo que no fueron respondidas o que fueron rechazadas así que él mencionó el patrocinio. Y cuando recibió una oferta, era solo para que trabajara hasta que la fecha de expiración de su visa de entrenamiento.

“El reloj comienza a correr y empiezas a preocuparte cada vez más, pero lo más importante de todo es ser persistente”, dijo.

Pasados seis meses, Ochoa finalmente encontró el trabajo que estaba buscando. La compañía de tecnología Intel, que tiene dos oficinas en Chandler, Arizona, lo contrató para trabajar en su departamento de ingeniería y desarrollo tecnológico.

Ochoa se postuló a la ciudadanía estadounidense luego que estuvo elegible en el 2012, cinco año después que recibió su permiso de residencia.

Con la ciudadanía estadounidense, dijo, "Puedo trabajar, vivir y prosperar en el futuro".

Necesita hablar inglés


Arberio Cabrera Rodriguez, 64, Cuba

Arberio Cabrera Rodríguez llegó en los Estados Unidos como un refugiado político de Cuba en el 2013. Tenía 64 años de edad y no sabía nada de inglés.

Cabrera Rodríguez tenía planes de convertirse en ciudadano estadounidense desde el día en que llegó en el país. Aunque todavía ame a Cuba, dijo que no está de acuerdo con sus políticas actuales.

Dijo que tenía el dinero para pagar por la aplicación de ciudadanía y alguien quien le ayudara con el papeleo. El problema fue que no hablaba el inglés, pero se propuso a arreglar el problema. Una de las cosas que hizo fue decir a sus amigos hispanohablante que sólo le hablasen en inglés.

"Creo que el maestro más importante quien tuvo fue yo mismo,” dijo Cabrera Rodríguez, quien trabajó como ingeniero en Cuba mientras estudiaba ingeniería. "Fui mi maestro especial en mi carrera, y hizo lo mismo cuando decidí aprender el inglés", dijo.

Hoy día, Cabrera Rodríguez puede leer y hablar el inglés, pero la escrita todavía es un desafío. En su entrevista para la ciudadanía, dijo que el oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos fue paciente y le dio tiempo extra durante la parte escrita de la prueba.

Se convirtió en ciudadano estadounidense el 4 de octubre en la corte federal Sandra Day O'Connor en Phoenix.

En unos meses, planea unirse a su hija, quien vive en Houston. También espera patrocinar a su hijo y nieto, quienes todavía viven en Cuba, para que vengan a vivir con él en los Estados Unidos.

"Estaba soñando en ser ciudadano de los Estados Unidos”, dijo Cabrera Rodriguez, “y, hombre, tengo 70 años, ¿sabes? Así que debo vivir mi vida en este país con todo el tiempo que me queda”.

Necesita entender cómo trabaja el gobierno


Elena Romero, 55, Mexico

Elena Romero llegó en Phoenix de Sinaloa, México, con una visa de turista en el 2011. Su hija, una ciudadana estadounidense, le ayudó a obtener su recibir un permiso de residencia dos años más tarde.

Hoy, Romero, 55, está lista para convertirse en ciudadana.

Desde agosto, ha tomado clases de ciudadanía gratuitas en la biblioteca pública Desert Sage en Maryvale, un vecindario mayormente hispano en la parte oeste Phoenix. Ha aprendido sobre la educación cívica estadounidense y el proceso de la aplicación para la ciudadanía mientras practica el inglés.

“Todos los beneficios de votar, de ser un ciudadano, de pagar impuestos y trabajar honradamente, y todos los beneficios legales, me gusta a todos”, dijo Romero. “Por eso me gustaría ser ciudadano de éste país.”

Ella dijo que estaba ansiosa sobre los cambios en las políticas de inmigración bajo el presidente Trump, así que su decisión de convertirse en ciudadana estadounidense se hizo más urgente.

“Si soy residente y después deciden quitar también los permisos de residencias de los inmigrantes,” dijo que Romero. “Ciudadanía te da la seguridad, la tranquilidad de espíritu para hacer las cosas como deben de ser hechas.”

Ella está planeando aplicar para la ciudadanía antes del fin del año. Hasta entonces, dijo que seguirá estudiando las cívicas y el inglés por dos horas cada día para que puede sentirse preparada para el examen.

Necesita llenar un formulario largo


Mia Lan, 21, Myanmar

Say Say – a refugee from Myanmar who has adopted the name Mia Lan since coming to the United States – thought the letter she was opening would provide the date of her citizenship interview. Instead, she learned that the organization that last year had helped her complete the N-400 citizenship application form entered the wrong birthday.

To Lan, the irony is that she doesn’t really know when she was born and so never celebrates her birthday.

“Birthday means nothing to our parents, so they don't really know when we're actually born,” Lan said. When it came time to fill out a form in the refugee camp where they were living in Thailand, indicating the country where they would want to be resettled, “my mom just picked a date” – Sept. 29, 1998.

Lan informed the assisting organization about the letter she had received from federal immigration authorities and was assured the error would be corrected. But she later received a second letter telling her the date was still wrong, she said.

Lan hopes that when she shows up for her citizenship interview in November, she will be able to correct her birthday. If she can’t, she fears she’ll have to start the process all over again.

On paper, Lan is 21, although she believes she’s 19. Still, she’s excited about having a birthday to match her legal records with her new name to help her with her new identity as a U.S. citizen.

Cuesta dinero


Filomeno Pacheco Castillo, 51, Mexico

From the moment he became eligible, Filomeno Pacheco Castillo tried to save the $725 he would need to apply for U.S. citizenship. But just when he’d get close to having it all, an unexpected expense would come up.

He tapped the funds when his two children needed to see a doctor, clothes and shoes, or when his car broke down. Sometimes, the money went to paying the high electricity bills that accompany the Arizona heat, which he said could sometimes be as high as $400.

Castillo arrived in Arizona on a work visa in the 1990s, and in four years, he got his green card.

His kids, who were born in the U.S. and now are in their 20s, sponsored him and helped him navigate all the steps to become a citizen. He enrolled in English classes at Rio Salado Community College and learned about civics, all while again trying to save up the $725.

On Oct. 11, 18 years after he became eligible to apply, Castillo finally became a U.S. citizen, along with 67 other immigrants.

“It’s something like, ‘I want to do it,’ and I’ve waited too long and the door opened for me and I got the money, and my English is better, and people helped me apply, and thank God, everything is good,” he said after the naturalization ceremony in U.S. District Court in Phoenix.

Necesita tomarse las huellas digitales


Celia Holguin De Sias, 56, Mexico

Celia Holguin De Sias sabía que tenía que obtener su residencia permanente antes de convertirse en ciudadana estadounidense. Trató de hacerlo dos veces, y do veces, las cosas no le salieron como planeado.

De Sias llegó en los Estados Unidos en los 1980s. Su esposo, un trabajador agrícola, se calificó para la amnistía bajo la Ley de Inmigración y Reforma de la administración Reagan en el 1986, pero su empleador no rellenó el papeleo correctamente. Como resultado, ni él ni ningún de sus colegas recibió la amnistía.

De Sias y su esposo vivieron sin papeles por más de 20 años, navegando los dificultades de la vida indocumentada mientras esperaban por una otra oportunidad para su legalización.

En el 2011, la oportunidad se les apareció. Su hijo se casó con una ciudadana estadounidense y al convertirse en ciudadano, patrocinó a sus padres.

El esposo de De Sias fue el primero a recibir la residencia permanente. El papeleo de De Sias todavía estaba en proceso cuando una hermana suya, una residente de México a quien no había visto en 20 años, se enfermó. De Sias decidió visitarla, pero en su camino de regreso, se dió cuenta de que su pasaporte mexicano, donde tenía su visa de entrada en los Estados Unidos, había expirado.

En la embajada mexicana en Ciudad Juárez, De Sias recibió un nuevo pasaporte y, dijo, rellenó unos papeles sin prestar mucha atención a lo que decían. Resulta que uno de los formularios la prohibió de recibir la residencia permanente.

De Sias recurrió a Friendly House, una organización que ayuda a los inmigrantes y familias de bajos recursos, y los abogados luego arreglaron el error. En el 2013, De Sias recibió su residencia permanente. En el año pasado, aplicó por la ciudadanía. Cómo parte del proceso, presentó sus huellas digitales, un requisito destinado a marcar a cualquier persona con un pasado criminal. En septiembre, se convirtió en ciudadana estadounidense—la primera vez en décadas que se sintió segura, dijo.

“Ciudadanía significa seguridad,” De Sias dijo. “Significa estar con mi familia sin miedo a que me regresen a México.”

En estos días, trabaja como voluntaria dando clases de ciudadanía en la biblioteca pública Desert Sage, pagando hacia adelante.

Tiene que tener éxito en su entrevista


Isalia Sanchez, 55, Mexico

Después de estar viviendo en los Estados Unidos por 30 años, Isalia Sánchez estaba más que lista para convertirse en ciudadana estadounidense. Su entrevista de naturalización fue en enero— pero no la pasó.

Entregó su formulario en febrero del 2018, pero dijo que no sabía qué estudiar para la entrevista o a quién preguntarlo. Todos sus vecinos y amigos hablaban el español, así que ella no tenía muchas oportunidades para practicar su inglés.

Sánchez dijo que no se acuerda mucho de la entrevista. Su recuerdo más vivido es del oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos le diciendo que se levantara pues la entrevista había terminado. Recibió un papel con los resultados indicando que no había sido aprobada porque no entendía el inglés.

Pero Sanchez tuvo suerte. En lugar de cerrar su caso y hacerla reiniciar el proceso de naturalización, el oficial le dio una segunda oportunidad: Ella tiene una nueva entrevista agendada para marzo.

Y de esa vez, ella está preparandose.

Está tomando clases gratuitas de inglés y ciudadanía cuatros días por semana en Friendly House, un organización en Phoenix que provee servicios para inmigrantes y familias de bajos ingresos.

Lo que ella más quiere hacer después que reciba su ciudadanía es votar, un derecho exclusivo de los ciudadanos.

“Quiero votar”, dijo, “porque todas las personas que son ciudadanos americanos tienen ese derecho de votar para decidir quién puede hacer en las leyes.”

Tiene que hacer el Juramento de Lealtad


Kathy Bortoluzzi, 60, Canada

La primera oración en el Juramento de Lealtad, cuales nuevos ciudadanos deben recitar en su ceremonia de naturalización, declara, “Declaro por la presente, en juramento, que renuncio y abjuro absolutamente y enteramente todo la lealtad y fidelidad a alguna príncipe extranjero, potentado, estado o soberanía, de quien o cual hasta aquí he estado un súbdito o ciudadano”.

Kathy Bortoluzzi, que está nacido y criado en Canadá, costaba decir estas palabras cuando se convirtió una ciudadano estadounidense en Septiembre, a pesar de ha vivido en los Estados Unidos por 10 años.

Aunque Canadá reconoce la doble ciudadanía, la idea de renunciando su lealtad a su país de nacido es qué la preocupado. Fue en Canadá donde aprendía sus valores y construía su carrera, comenzando desde dirigido un YMCA a trabajado en la industria música como una representante y promotora por artistas en desarrolla como los Barenaked Ladies y Allanah Myles. Y es donde conoció a su marido, un ciudadano estadounidense, John Thompson.

“Miro atrás a cuando me sentía allí,” en la ceremonia de ciudadanía en el el tribunal de distrito de los Estados Unidos, “fue una cosa grande”, dijo Bortoluzzi. “Me estoy sintiendo como estoy borrando mi pasado y tanto de quién soy”.

Cuando se movió a Arizona en el 2006 para estar con su prometido, Fountain Hills, un barrio residencial noreste de Phoenix, convirtió su nuevo hogar. Compraron una casa alla, se casaron en su jardín trasero, y están criando dos mascotas, un perro labrador chocolate se llama Billie y un gato tímido se llama Deacon. Y ahora ha entablado una carrera exitoso en la industria de salud.

“Es un poco surrealista para mi”, dijo Bortoluzzi. “Terminé un viaje de mi vida y miro hacia el futuro como una ciudadana americana”.


‘Haga cola’

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Convertirse en ciudadano estadounidense es más que una solicitud. El proceso es largo, arduo y viene con algunas dificultades en cada paso.

PHOENIX – Cuando los inmigrantes hablan sobre convertirse en ciudadanos estadounidenses, a menudo se les dice: “pónganse en línea”. El gobierno estadounidense ofrece una guía que contiene 10 pasos a seguir para aquellos que cumplen los requisitos para la ciudadanía, algo que puede ser visto como una manera de ponerse en línea. Pero la línea no siempre es recta. Por ejemplo, una persona que se casa con un ciudadano estadounidense no necesita esperar tanto tiempo como alguien que llegó al país con una visa de trabajo. Hay también dificultades y límites personales que acompañan cada paso y pueden causar que una solicitud de ciudadanía se paralice o, a veces, tenga que empezar de cero.



Necesita tener una tarjeta verde


Para ser elegible de solicitar la ciudadanía, un inmigrante debe ser residente legal permanente y tener una tarjeta verde por cinco años o estar casado con un ciudadano estadounidense por tres años. Una tarjeta de residencia algunas veces toma más de un año para adquirirla.

Necesita hablar inglés


Para muchas personas, aprender inglés es la parte más difícil del proceso, especialmente si son adultos o si su primer idioma no es un idioma romántico.

Necesita entender cómo trabaja el gobierno


Las dificultades de aprender educación cívica van de la mano con las dificultades de aprender el idioma inglés. Aunque puede ser fácil memorizar las respuestas para la prueba de ciudadanía, los entrevistadores frecuentemente piden a los candidatos a ciudadanos definir algunas de las palabras que utilizaron en sus respuestas y explicar por qué las escogieron, así que puede ser más difícil articular sus pensamientos para aquellos cuyo primer idioma no es el inglés.

Necesita llenar un formulario largo


Es un formulario de 20 páginas que todo inmigrante tiene que completar al presentar su solicitud de ciudadanía. Desde 2019, la tarifa de solicitud es de $725, un costo muy alto para muchos.

A parte del costo, muchos contratan abogados para ayudarles a llenar dicho formulario porque no se sienten capaces de comprender el lenguaje técnico en el cual está escrito.

Cuesta dinero


Para obtener una excepción y no tener que pagar o pagar menos que los $725 del costo de la solicitud, los aspirantes a la ciudadanía tienen que cumplir con ciertos lineamientos del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Esta tarifa puede ser difícil de cubrir para los inmigrantes que no cumplen con esos requisitos, y no tienen ingresos extras para solventar ese costo.

En noviembre, la administración del presidente Trump propuso subir la tarifa de solicitud a $1,170 para el próximo año y poner fin al programa que ofrece tarifas reducidas para personas de bajos ingresos.

Necesita tomarse las huellas digitales


El costo de sacarse huellas digitales está incluido en la tarifa de solicitud de ciudadanía de $725. Pero los aspirantes a ciudadanos tienen que pagar por las fotos de su pasaporte. Además, a su entrevista de ciudadanía, tienen que traer consigo el papeleo que entregaron con su solicitud de permiso de residencia y una copia del permiso de residencia.

Tiene que tener éxito en su entrevista


Es durante la entrevista cuando se determina si un aspirante a la ciudadanía podrá naturalizarse estadounidense. Es aquí cuándo las habilidades lingüísticas son evaluadas y toman la prueba de conocimiento sobre civismo. El proceso puede ser agradable o estresante, dependiendo del entrevistador. Al final de la entrevista, el solicitante recibe la aprobación —o negación— de su solicitud de ciudadanía.

Tiene que hacer el Juramento de Lealtad


La ceremonia de ciudadanía es agendada 30 días después de una entrevista exitosa. Es en este día que hace que el largo, arduo y caro proceso de naturalización valga la pena. Normalmente, las ceremonias ocurren en cortes federales, pero algunas veces suceden en lugares especiales, como el Gran Cañón y la Isla Ellis en el puerto de Nueva York. En general, hay personas listas para registrar a los nuevos ciudadanos para votar cuando termina la ceremonia.

Conclusion


Los ciudadanos naturalizados tienen los mismos derechos que los ciudadanos nacidos en los Estados Unidos, con excepción de uno: No podrán postularse a la presidencia o vicepresidencia. Al naturalizarse, un ciudadano gana el derecho de votar.

"Sé que muchos de ustedes están llorando lágrimas de felicidad, pero algunos de ustedes también pueden estar llorando lágrimas de tristeza", dijo el juez federal Douglas L. Rayes en una ceremonia de naturalización el 27 de septiembre. "Porque ustedes representan a los familiares quienes quisieron convertirse en ciudadanos estadounidenses en el pasado, pero no tuvieron éxito. Felicito a cada uno de ustedes".